El texto surge por el deseo de su autor de realizar un registro escrito de los cantos ancestrales del pueblo yagán. Para tal efecto transcribió a partitura (línea melódica), diferentes grabaciones realizadas en fonógrafo por investigadores y exploradores tales como Ch. W. Furlong, en 1907; Martín Gusinde y Wilhelm Koppers, en 1922; y también por José Pérez de Arce, en 1994. De esta manera, quiso resaltar que la música siempre estuvo presente en este pueblo originario y constituyó parte importante de su cultura, profundamente conectadas con la naturaleza y el entorno. La transcripción incluye 21 cantos. De ellos, once pertenecen al ritual chiejaus, cuatro a pasanna (se presume que son melodías heredadas de los kawésqar), dos de ceremonias fúnebres, y cuatro del pastor James Lewis, que consideran fonética yagán y marcada influencia occidental.

Autor:  Sergio Pérez Bontes
Año: 2019

 

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