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Durante las últimas décadas, la sociedad global hispano-chilena ha quebrado el aislamiento geográfico de la minoría aymara, mediante mejoras sustantivas en la red vial, en los sistemas de intercomunicación radiotelefónica, en el alcance de la radio y televisión, en la creación de escuelas, y muy especialmente, mediante reformas en la organización y funcionamiento de escuelas especiales situadas en puntos clave del territorio aymara.
Como consecuencia directa de la intensificación del contacto con la sociedad hispánica, los aymaras chilenos han tenido que aprender a comportarse en más y más contextos sociales nuevos que exigen el uso del castellano. En otras palabras, el castellano ha pasado a ser una condición dada en el ambiente social que ningún individuo aymara puede proscribir o ignorar completamente.
La sociedad aymara chilena actual vive, entonces, una situación de bilingüismo. En términos generales, se desenvuelve en castellano en actividades orientadas hacia la sociedad global y en aymara en actividades orientadas hacia su cultura tradicional andina.
Siendo el castellano función del inevitable contacto con la sociedad global-prestigiosa y atractiva -niños son tempranamente iniciados en su uso en la casa, por sus propios padres. Posteriormente la escuela sistematiza y formaliza la enseñanza del castellano, tanto en lo que respecta al sistema lingüístico en sí, como a sus contenidos culturales y su visión del mundo. El predominio del castellano en los niños, muchas veces concomitantes con la relegación o la postergación del aymara, observado por Harmelink (1985:18, 27-28, 29-31), por Grebe (1986: 43-45), y por Gundermann (1986: 169-170, 173), puede ser explicado en términos de una preparación deliberada para el contacto, primero en el hogar y luego en la escuela.

En el mismo sentido, los segmentos poblacionales en los que se aprecia más claramente el predominio del español, son precisamente aquellos que tienen a su cargo la mayor parte del contacto: hombres maduros, adultos y jóvenes. En los ancianos de ambos sexos el predominio del Aymara es claro: ellos se han retirado a la vida intrafamiliar y aparentemente su ámbito más amplio de acción es el grupo vecinal, en tanto que sus actividades rutinarias están orientadas hacia la cultura tradicional. En edades comparables, en las mujeres predomina el Aymara, y en los hombres el castellano como lo nota Grebe 1986: 44. (y. también Valencia 1984: 54. Las actividades laborales femeninas se ejercen más bien en el ámbito doméstico interno, el más tradicionalista e inaccesible al contacto. Es en vista de esta orientación del trabajo que los aymaras dan menos escolaridad a sus hijas que a sus hijos: son éstos -no aquéllas- los que van a tener a su cargo la mayor parte del contacto con los hispanohablantes.
Grebe (1986: 43) vincula además el predominio del castellano con la localización en la precordillera: “Son monolingües de castellano los pueblos cordilleranos (cos tinos), quienes hace tiempo perdieron la lengua aymara. Sólo algunas personas de edad avanzada pueden hablarla o comprenderla un poco...En su opinión, sólo hay bilingüísmo en el altiplano, pero con notorio predominio del castellano.
Harmelink (1985:18-29) presenta la situación en forma más matizada y realista que Grebe. Dado un continuo entre dos extremos -probablemente inexistentes- constituidos por aymaras monolingües de aymara y aymaras monolingües de castellano, el predominio de una u otra lengua parece depender de varios parámetros:

-distancia relativa con respecto a los centros urbanos mayores del área (Arica e Iquique);
-tamaño del poblado, principalmente el estatus de poblado en oposición al de simple caserío (o estancia);
-facilidad de acceso, o sea el tiempo y la dificultad involucrada en un viaje a un pueblo en particular” (1985: 20);
- importancia política, dependiente de “si un pueblo cumple alguna función oficial”
(1985: 20);
-grado de influencia externa, manifestado por la presencia de la institucionalidad nacional en un poblado dado.

El tamaño del poblado parece ser decisivo, ya que de él dependen los otros paráme
tros: los poblados más grandes tienen mejores caminos, son elegidos como sedes de los servicios públicos nacionales, tienen siempre escuela, etc.
La operación de estos parámetros hace necesario distinguir entre poblado (“pueblo” en la denominación de Harmelink) y caserío; entre altiplano y cordillera; y además, separar la provincia de Iquique en términos del mayor aislamiento geográfico de su enclave aymara. Se obtiene así el siguiente diagrama que ilustra el patrón general de uso de la lengua aymara (1985: 21):

Mínimo
- precordillera: pueblo
- precordillera: caserío y altiplano: pueblo
 
Grado de uso del aymara
- altiplano: caserío
- Iquique: pueblo
   
Máximo
- Iquique: caserío

Dentro de este patrón general entran a funcionar las variables individuales de sexo y grupo de edad; predominio del aymara en los ancianos y del castellano en los niños, predominio del castellano en los hombres y del aymara en las mujeres.
En último término, los parámetros de Harmelink apuntan a que en los lugares en los cuales el contacto con la sociedad hispánica es más consistente y permanente, antiguo y arraigado, predomina el castellano, e inversamente, donde el contacto es más bien esporádico y reciente, predomina el aymara. Por otra parte, las relaciones comerciales de los aymaras chilenos con los aymaras bolivianos, se manejan normalmente en aymara (V. Harmelink 1985: 23, 31-34), lo que contribuye a mantener equilibrada la situación de bilingüismo.
En general el castellano hablado por los aymaras es acentuado. En algunos casos puede llegar a ser tan fluido como el de un hispanohablante nativo, pero siempre marcado por algunas desviaciones en la pronunciación y en la estructura gramatical.2 Algunas de estas desviaciones están motivadas por interferencia del aymara, en tanto que otras reflejan simple falta de conocimiento y dominio de la estructura fonológica y gramatical del caste2 Urquhart, 1987, ha descrito algunas de las características desviantes del castellano aymara, especialmente las relativas al uso del artículo y el pronombre.

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ENLACES RELACIONADOS

Compendio de estructura fonológica y gramatical Aymrara.(pdf)
Documento completo sobre la lengua Aymara, de los autores Martha J.Hardman, Juana Vásquez, Juan de Dios Yapita y otros.


Diccionario Aymara-Español
Nombres Aymara Palabras comunes: Aymara-Español-Quechua
Diccionario Aymara-Español-Quechua Clases de Aymara en línea Toponimia Norte de Chile (pdf)