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Hacia 1535, su número aproximado de habitantes
ha sido calculado en 100 000 individuos, distribuidos
en la zona de Maullín, Chiloé e islas
aledañas. Al igual que los Huilliche, Mapuche
y Picunche hablaban mapudungun
El hábitat insular de los cuncos, representada
por numerosas caletas y puertos litorales, incentivó
el desarrollo de la pesca y recolección litoral,
donde la caza del lobo de mar reviste gran importancia.
La zona del Golfo de Reloncaví constituyó,
junto a las numerosas islas adyacentes, el establecimiento
más numeroso del indígena local, por cuanto
las condiciones del medio permitió la práctica
de una economía mixta, basada en la agricultura
y ganadería junto a la pesca y recolección
marina.
La recolección terrestre queda limitada a plantas
y frutos silvestres y algunos hongos que crecen en los
árboles. La caza del pudú y zorro pequeño,
constituyeron los mamíferos de fácil captura.
Su establecimiento y modo de vida se ha definido como
semi-nómade, por cuanto pasaban largas temporadas
en sus embarcaciones, denominadas dalcas (dalcahue),
dedicados a la pesca y caza, alcanzando islas muy lejanas
donde también cultivaron la papa. No tuvieron
pueblos organizados y su población estuvo repartida
por todas las islas.
Según referencias históricas, una importante
fuente de alimentación la constituyó el
"curanto", herencia que se mantiene hasta
hoy en día en el acervo cultural chilote. Este
consistía en cocer una gran cantidad de mariscos,
carnes, verduras y papas, en un hoyo al que agregaban
piedras muy calientes. Para su cocimiento lo tapaban
con ramas hojas y tierra. Indiscutiblemente la recolección
de mariscos era una tarea diaria aún para mujeres
y niños. De hecho se sintieron más apegados
al ecosistema marino y litoral, que a las actividades
de la tierra.
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