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el archipiélago de Chiloé y la península
de Taitao deambulaban, a la llegada de los españoles,
bandas de cazadores-recolectores que fueron denominados
genéricamente, chonos. Organizados en pequeños
grupos, viajaban sobre canoas de tablas cosidas llamadas
dalcas, dedicándose a la caza
de lobos marinos, peces y aves, así como a la
recolección de mariscos, labor que realizaban
las mujeres. Tuvieron contactos culturales con sus vecinos
huilliches de la isla grande de Chiloé e incluso,
en la zona sur de la isla se mezclaron con éstos
formando un grupo mestizo que los huilliches denominaban
payos.
Tras la conquista española de Chiloé y
el establecimiento del sistema de encomiendas en la
isla en 1567, los chonos establecieron vínculos
más permanentes con la población chilota.
Tras repetidos viajes de misioneros jesuitas a los archipiélagos
de las Guaiytecas y Chonos para evangelizar a los indios,
un grupo de chonos se estableció en 1710 en la
isla Guar, a la entrada del canal de Chacao. Los jesuitas
instalaron allí una misión, cuya corta
existencia no fue obstáculo para el progresivo
mestizaje y aculturación de un pueblo que, ya
hacia fines del siglo XVIII, había desaparecido
como tal, y se había mezclado con el común
de la población chilota.
Documentos: Los
chonos. itinerario y aculturación. Rodolfo Urbina.
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