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El último Chiejaus

Mujer yagan pintada  para el Chiejaus de 1922El último Chiejaus se construyó en Assif, Isla Navarino, en abril de 1923. Allí, Masémikensh, profesor yagan, dirigió las enseñanzas a los jóvenes, antes de su casi total extinción.

El padre Martín Gusinde, etnólogo, fue el único hombre blanco invitado y como iniciado ushipin participó en la ceremonia.

Durante esta ceremonia, los yaganes cantaban para distraerse y ahuyentar al Yetahite, espíritu maligno enemigo de la realización del Chiejaus.

También golpeaban palos y ramas en las paredes del marma, para espantar al espíritu.

La danza era muy apreciada y se dejaba para el final de la noche. Cada baile recibía el nombre del animal al que imitaba.

«Los yaganes son verdaderos artistas en la representación de estos animales», dice Aureliano Oyarzún, quien presenció tal ceremonia.

Chiejaus

Hermanas Calderón en Villa Ukika. Fines s. XX Últimas yaganes hablantesUna verdadera escuela de costumbres, normas y conocimientos necesarios para la sobrevivencia de la comunidad, era el Chiejaus. Allí se aprendía un principio fundamental en la vida de los canoeros: «Nosotros, hombres y mujeres, ante todo debemos ser buenos y útiles a la comunidad».

Cada cinco años, se realizaba el Chiejaus, al que acudían los jóvenes púberes. Se realizaba en un marma o cabaña, cuyo tamaño dependía del número de padrinos, discípulos y maestros.

El lugar donde se levantaría el marma, era acordado por los jefes de familia con meses de anticipación.

Esta escuela yagan podía durar hasta cinco meses, ya que no tenía un tiempo predeterminado.

Procedían así: El director de la ceremonia pintaba su cuerpo de color blanco con rayas rojas transversales. Los participantes se adornaban con lunares y líneas de colores que representaban distintos seres sobrenaturales del mundo yagan.

Creencias y rituales

Niños yaganes junto a su vivienda. La creación de todo lo existente se conocía como Watauiwineiwa. A pesar de no haber coincidencia al respecto, Watauiwineiwa no era adorado, de acuerdo a como tradicionalmente la sociedad dominante ha entendido el teísmo. Ello debido a que esta entidad estaba en todas partes, y se manifestaba en cada cosa, lugar o ser.

Entre los yagan existieron, y fueron importantes los curanderos o chamanes. Llamados Yekamush, quienes podían sanar enfermos, curar desequilibrios emocionales, e invocar a los espíritus.

El etnólogo Martín Gusinde describió como actuaba un hechicero: "(...) se dispone el hechicero a actuar mediante un largo canto, llamando en esta forma a los espíritus para que le auxilien. Nada debe molestar ni distraer su atención; prefiere verse solo con los que le piden su ayuda, los cuales se sientan o se tienden ante él. Entre cantos y suaves balanceos del tronco "va reuniendo en un determinado lugar la materia enfermiza", chupándola violentamente con sus labios. En seguida la escupe en la palma de la mano y la sopla después".

Cosmovisión

Pedro, Henri, Piskouna, su hija, El Capitán, Antonio (El Feroz), Catherine y su hijo, Lisa, Pequeña Madre y niños, en el zoo de París Foto : Gustave Le Bon, septiembre 1881 (Colección Société de Geographie de París)El diluvio yagan

Relata una leyenda que hace mucho tiempo la luna cayó al mar. A consecuencia de ello, se levantó la superficie, tal como se levanta el agua de un cubo, cuando una gran piedra cae dentro.

Los únicos sobrevivientes de la inundación fueron los afortunados habitantes de la Isla Gable (frente a Puerto Williams en el canal Beagle) que se desprendió del lecho del océano y flotó sobre el mar.

Pronto se sumergieron las montañas de los alrededores y los pobladores de la Isla Gable, al mirar en derredor no vieron más que océano hasta el confín del horizonte.

La isla no fue a la deriva, debió anclarse de alguna manera y, cuando eventualmente apareció la luna, emergió con su carga de seres humanos, guanacos y zorros, poblando nuevamente el mundo.

Mundo Espiritual

El pueblo yagan no tiene una tradición oral sobre su origen, pero relatan que Watawineiwa siempre existió, puesto que existía la cúpula celeste, sólo que estaba mucho más cerca de la tierra que en el presente.

En ese entonces dominaban las mujeres.

Sobre su origen cuentan la siguiente leyenda:

En tiempos remotos llegaron muchas familias desde el Este. En compañía de aquel grupo llegó también la familia Yaolox. Los mismos hermanos Yaolox fueron los que enseñaron a los otros hombres como debían manejarse las armas y confeccionar los diferentes utensilios. Simultáneamente llegó Lem, el hombre sol y su hermano Alainix, el arcoiris y la esposa de éste Hanuxa, la mujer luna. Con su aparición iniciaron una nueva forma de existencia, como etapa preparatoria para el advenimiento de los verdaderos seres humanos, los hombres.

Los Yaolox eran tres hermanos: dos varones y una mujer. El menor superaba en todo sentido a su hermano mayor y la mujer Yaolox Tarnuxipa, era la más inteligente de todos ellos. Al hermano mayor se le adjudica el descubrimiento del fuego.

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de
Fomento del Libro y la Lectura,  convocatoria 2014 
del 
Consejo Nacional de la
Cultura y las Artes